ECOS CRIMINALES

Huérfanos del crimen

Lourdes Marchese y Andrea Baldivieso analizan los temas policiales de la semana y la investigación judicial en torno a casos emblemáticos de la historia argentina.

En esta oportunidad, Ecos Criminales se centra, esencialmente, en las personas menores de edad que quedan desamparadas tras hechos violentos como femicidos, parricidios o masacres familiares.

Por ello, analizaron algunos casos emblemáticos que muestran la violencia extrema de los victimarios así como la desprotección social y estatal que afecta a las victimas indirectas de estos hechos.

Pero también, los casos en donde son víctimas y victimarios de esa orfandad, como el caso de los hermanos Sergio y Pablo Schoklender.

Para abordar el trasfondo de esta figura y estos casos, Ecos Criminales conversó con la criminóloga Constanza Lamarque, perfiladora criminal, para determinar  qué pasa con las víctimas o sobrevivientes que quedan desamparadas y sobre las razones que llevan a los victimarios a cometer estos asesinatos.

"Hay que entender que lo que le sucede a estos niños deja secuelas gravísimas durante toda la vida. Pierden la infancia en ese momento y entran en modo supervivencia".

"Estamos hablando de un 70 por ciento de niños que terminando desarrollando este estrés postraumático, depresión o consumo de sustancias".

La profesional destacó la importancia de la "red afectiva sólida" para contener a esos menores pero advirtió que "la justicia no está preparada para tener especialistas en trauma".

Respecto al caso de los Schoklender, evaluó que "hay una desconexión emocional continua sobre el caso"; Sergio "utilizó la muerte de sus padres para generar relaciones, ponerse en un lugar de poder", entre otras motivaciones.