En Amnesia de Verano, Nabila Jatib conversó con Verónica Dobronich, especialista en inteligencia emocional, sobre un fenómeno cada vez más frecuente en la sociedad actual: la llamada generación sándwich. Se trata de adultos que, generalmente entre los 35 y los 55 años, combinan responsabilidades de cuidado tanto con sus hijos como con sus padres mayores, lo que genera demandas emocionales, logísticas y afectivas simultáneas en distintos frentes de la vida cotidiana.
Dobronich explicó que este fenómeno no es sólo un concepto demográfico, sino una experiencia psicológica y relacional compleja. “Estar atrapado entre el cuidado hacia las generaciones que nos preceden y las que nos siguen implica una carga emocional que muchas veces no se expresa abiertamente, pero que se siente en cada decisión diaria”, señaló durante la entrevista. En su análisis, subrayó que la combinación de mayor esperanza de vida, el aplazamiento de la maternidad/paternidad y la prolongación de la independencia económica de los jóvenes han hecho que esta situación sea cada vez más habitual.
La especialista en inteligencia emocional destacó que muchas personas en esta etapa suelen experimentar fatiga emocional, estrés permanente y presión por “no fallar” en ninguna dirección. “No es raro que sientan que sus propias necesidades quedan en segundo plano”, explicó, y añadió que la culpa y la autoexigencia suelen ser emociones centrales en quienes integran esta generación.
Durante la charla, Dobronich compartió ejemplos y casos que muchos oyentes pudieron reconocer en su propia vida: desde padres que organizan la logística familiar completa, hasta aquellos que deben acompañar a sus padres en consultas médicas mientras ayudan a sus hijos con los estudios o con decisiones propias de la adultez temprana. “No se trata sólo de cumplir tareas, sino de sostener vínculos sin perder de vista el propio bienestar emocional”, remarcó.
La entrevista también incluyó recomendaciones para transitar esta etapa con mayor equilibrio: establecer límites saludables, reconocer cuando pedir apoyo y cultivar prácticas de autocuidado que no sean vistas como egoísmo, sino como una inversión en la constancia y calidad del cuidado familiar. Según Dobronich, entender y validar lo que se siente es, en sí mismo, un acto de inteligencia emocional que puede aliviar parte de la sobrecarga interna.

Etiquetas: Amnesia, nabila jatib





